A veces el alumno entiende la materia pero estudia
sin planificación. O dedica mucho tiempo a leer
y muy poco a comprobar si realmente sabe responder.
En otros casos no distingue lo importante,
empieza demasiado tarde o no sabe cómo enfrentarse
a una cantidad grande de contenido.
Por eso, dentro del refuerzo académico, podemos trabajar
técnicas de estudio y aprendizaje: comprensión,
subrayado, esquemas, resúmenes, memorización,
práctica, planificación y estrategias de repaso.
En Primaria prestamos además atención a aspectos
que ayudan a construir buenos hábitos desde el principio:
orden, presentación, organización del cuaderno,
escritura, caligrafía y autonomía en el trabajo.
En ESO y Bachillerato aumenta la exigencia:
hay que coordinar varias asignaturas, distribuir
mejor el tiempo, preparar pruebas más extensas
y aprender a priorizar.